sábado, 30 de marzo de 2013

Hola pequeño, debo confesarte que te echo de menos. Me gustaría volver a hacer ver que te echo la bronca cuando te subes a la cama por la mañana y en vez de echarte de ella, acariciarte. Espero que estés bien, te agradezco que el día ese en el que lloraba en la puerta de tu casa, sola, tu vinieses a mi a animarme pidiéndome a tu manera que no llorara, gracias pequeño. Lo siento por irme de esa manera, sin despedirme de ti, seguramente nunca mas nos volvamos a ver, mejor no me preguntes por qué desaparecí de repente y no tengo pensado volver, tú no lo entiendes pero los humanos somos así de idiotas, nos peleamos, nos rompemos el corazón y no somos capaces de volver a ser amigos. Lo siento pequeño...







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